Médico y autista

Shaun, el médico autista

The Good Doctor: Shaun, medico, autista y savant

Shaun Murphy, un joven cirujano con autismo y síndrome de Savant

 

Shaun llega para unirse a una prestigiosa unidad quirúrgica de un hospital. Cuenta con el apoyo de su mentor y figura paterna Dr. Glassman, el presidente del hospital. Hay resistencia en el consejo. Finalmente, con una fuerte presión de su mentor, entra a trabajar como residente de la unidad médica de cirugía. Shaun el médico autista, empieza el real desafío de su vida: el mundo profesional.

Ésa es la premisa de la serie The Good Doctor. Shaun está prácticamente solo en el mundo (su hermano murió en un accidente) y es incapaz de conectarse personalmente con quienes lo rodean. Además, Shaun tiene dos obsesiones: para salvar vidas y ser cirujano. O mejor, salvar vidas… siendo cirujano. Para ello, deberá desafiar el escepticismo de sus colegas, superiores e, incluso, de los pacientes.

Precisamente, en las primeras escenas los directores del hospital sobre si una persona con autismo podría comunicarse o empatizar lo suficiente con los pacientes y sus colegas. Aparentemente, se dice que depende de dónde se ubicara dentro del espectro autista. El autismo puede variar de severo a leve. Alguien de alto rendimiento, puede completar con éxito la carrera de medicina.

Médico y autista
La serie es clara con relación al trastorno del espectro autista. El camino que recorre Shaun no está idealizado -más allá de que su condición de Savant es un punto importante a favor-. Es juzgado de modo más duro por motivos ajenos a su capacidad médica. Y sufre discriminación algunas veces. Nada que ignore una persona con TEA. Pero puesto en pantalla durante al menos 3 temporadas.

 

 

La caracterización de Shaun

Desde el primer momento queda claro la caracterización de Shaun como autista: incomodidad social, falta de contacto visual, jugar con las manos durante situaciones estresantes, movimientos estereotipados en situaciones angustiantes … Nada nuevo en el espectro.

Además, no debemos olvidar que Shaun es también un Savant. El síndrome de Savant ocurre a veces en personas en el espectro autista, lo que les permite adquirir una capacidad anormal en áreas específicas como la memoria. La combinación de ambas condiciones convierte a Shaun en un recurso clave dentro del equipo. Aunque, realmente, es poco lo que puede hacer para integrarse emocionalmente el equipo. Mientras que rápidamente se gana el respeto profesional, sobreviven los juicios acerca de su habilidad de trato con el paciente. 

 

 

Nuestra crítica a The good doctor  

Algo que nos parece llamativo es el papel de los padres de Shaun. Aparentemente, nace en una familia disfuncional y sufre el maltrato paterno. Su madre no lo protege. En general, no pareciera muy creíble esta historia. Incluso, la resolución del conflicto familiar por la huída de ambos hermanos para vivir dentro de un ómnibus, es menos creíble aún que la no-búsqueda de ambos por parte de los padres. Podemos decir que se fuerza, a través de una licencia poética, la desaparición de relaciones familiares que complejizarían la historia a narrar: la vida en el hospital. Se dejan de lado la sintomatología de autismo en el niño (como la presentamos en un artículo) y la complejidad de su educación. 

Esta debilidad narrativa y de caracterización de un personaje autista se advierte inmediatamente. Por eso, necesita ser compensada mediante otros elementos. Entonces, se les da enorme importancia a dos figuras: el hermano y el mentor. Thomas, su hermano, cumple la función de familia; le da contención, cariño y le transmite las herramientas de supervivencia. Shaun lo idolatra. El Dr. Glassman será la figura paterna y de autoridad: de él vienen los consejos, la guía, la fortaleza, los enfrentamientos emocionales, etc. 

Por otro lado, la serie peca de golpes emotivos continuos. Claramente, intenta tocar la emoción del espectador para llegar a las lágrimas. Los conflictos se resuelven con algo de melodrama. Sin embargo, y por suerte para nosotros, la excelente actuación de Freddie Highmore y la cuidada construcción del protagonista salvan la serie. Shaun hace sonreír y se lleva toda nuestra empatía. Especialmente cuando se siente superado por las presiones. Pero vuelve, vuelve con la cabeza y el tesón de aplicar -una y otra vez- los procedimientos aprendidos a las situaciones donde debiera primar la empatía. 

Algo que The Good Doctor retrata bien son los desafíos que alguien con autismo podría enfrentar, como comportarse de manera apropiada frente a los pacientes y sus superiores. Eso sí, son desafíos de la vida de adulto.  Hay personas con autismo que completan doctorados, escriben libros, dirigen negocios exitosos y más. Debido a que cada persona en el espectro es diferente, es imposible generalizar las posibilidades.

 

Shaun - el médico autista

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Una crítica destacada

Queremos copiar una crítica (traducida) que puede ser muy cercana a la situación de muchos de nuestros lectores.

Me encanta este programa que veo con mi hijo HFA (High funcional autistic). The Good Doctor me da muchas esperanzas de que cuando mi hijo termine la universidad (es brillante, como Shaun, enseña a leer a los 3 años y ve el mundo de una manera asombrosa) encontrará su camino en la vida. Como mi hijo, los mayores problemas de Shaun Murphy son la ignorancia y el prejuicio de los NT. El episodio final de la Serie 1 es una de las mejores piezas que he visto en la televisión y refleja una profundidad de narración y un elenco en la cima de sus habilidades. Freddie ha captado tan bien los tics neurológicos y la rica vida interior de tantas personas autistas que es difícil creer que él mismo no sea un Aspie. Un joven decente obviamente ferozmente inteligente y verdaderamente uno de los mejores actores de su generación, siempre es un placer verlo. El programa aplasta las mentiras de que las personas autistas no sienten emoción y no pueden empatizar. Gracias por hacer un trabajo tan firme, Freddie. Lo único que hay que agregar es el trabajo estelar de Richard Schiff, particularmente en el episodio final.

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