Terapia de integración sensorial

¿Qué es la terapia de integración sensorial?

Definición y ampliación del concepto de la terapia de integración sensorial

La integración sensorial es una intervención que los padres suelen hacer con un terapeuta ocupacional. Por ejemplo, el terapeuta ocupacional podría diseñar e implementar un programa específico de experiencias sensoriales para un niño autista. Inicialmente, está dirigida a personas que tienen dificultades en el procesamiento sensorial. Lógicamente, esto podría incluir a niños autistas.

Anne Jean AyresFue propuesta por primera vez por Anne Jean Ayres, terapeuta ocupacional y psicóloga educativa, en las décadas de 1950 y 1960. Posteriormente, a fines de la década de 1970, Ayres desarrolló la llamada “terapia de integración sensorial” como tratamiento para niños con dificultades de procesamiento sensorial. Algunas formas se denominaron intervención de integración sensorial de Ayres (ASI). Ésta tiende a centrarse en objetivos y es más sistemática que otros tipos de terapia de integración sensorial.

¿Para qué se utiliza y en qué áreas ayuda?

Se usa para ayudar a los niños a aprender a utilizar todos sus sentidos al mismo tiempo. Esto es: el tacto, el olfato, el gusto, la vista y el oído trabajando en simultáneo. Esta terapia puede mejorar las dificultades asociadas con el autismo, como comportamientos desafiantes o repetitivos. Aparentemente, esos comportamientos están relacionados con dificultades para procesar la información sensorial.

 

¿En qué se basa el concepto de terapia de integración sensorial?

integración sensorialLa mayoría de nosotros experimentamos eventos que estimulan más de un sentido al mismo tiempo. Por ejemplo, cuando leemos un libro, nos pasan muchas cosas al mismo tiempo. Por un lado, vemos las palabras en la página, por el otro oímos pasar las páginas y sentimos el libro en nuestras manos. Incluso, podríamos oler el libro si es viejo o está húmedo. Inconscientemente, tomamos toda esta información sensorial variada y la combinamos. Finalmente, ésta nos da una comprensión más clara del mundo que nos rodea.

Las personas con TEA pueden tener problemas al combinar la información sensorial de esta manera. Por ello, el utilizar actividades y ejercicios físicos puede ayudar a los niños a aprender a interpretar y utilizar la información sensorial de forma más eficaz.

 

¿En qué consiste y qué etapas incluye?

Inicialmente, comenzamos con una evaluación del niñ@ por parte de un terapeuta ocupacional. Luego, el terapeuta planifica y dirige un programa que incluye actividades para estimular las respuestas sensoriales. las terapias sensorialesEn particular, tratará de estimular las respuestas relacionadas con el equilibrio y el movimiento físico. Esto puede incluir cosas como balancearse, saltar o trepar.

La terapia está diseñada para ser parte de programas más amplios que también incluyen terapias de comunicación, de conducta y educativas. Esta intervención tiene que trabajar de 3 formas:

  • Con la intervención directa: campo específico  del terapeuta ocupacional. Lógicamente, requerirá de ambientes acomodados especialmente para la terapia. Por ello, muchas veces será parte de las herramientas de aprendizaje escolares u otros espacios de tratamiento complementario en otros centros. Difícilmente podrá ser desarrollada en la casa familiar.
  • Dentro de la familia: entrenar a los padres en la habilidad de captar señales e indicios de que un estímulo sensorial es demasiado irritante. También, para entender cuándo necesitan una mayor intensidad del estímulo para poder orientarse hacia otro.
  • En el entorno o el ambiente: planificar lo necesario para graduar la cantidad y la intensidad de estímulos visuales, táctiles, auditivos que el ambiente ofrece. Por tanto habrá que armar espacios “para la calma”. Paralelamente, tener otros que brinden información sensorial de calidad para favorece la regulación y participación.

 

¿Se pueden esperar resultados positivos siempre?

Hace falta más investigación de calidad para afirmarlo positivamente. Investigación que confirme si ayuda realmente con las dificultades del procesamiento sensorial.  Por ejemplo, ¿los niñ@s se vuelven menos sensibles al tacto o al olfato? También se necesita confirma si se producen cambios en las habilidades de procesamiento sensorial de los niñ@s.

Algunos estudios han señalado que la terapia tiene efectos negativos (como un aumento de la conducta de autolesión). Además,  podría -eventualmente- impulsar un aumento de los movimientos repetitivos como agitar los brazos o balancear el cuerpo.

 

Entonces, ¿qué hacer concretamente?

En primer lugar, tomarse el tiempo necesario para entender de qué se trata. Aprender a diferenciar qué actividades de estimulación sensorial integradas pueden hacerse en casa y cuáles necesitan un terapeuta. Evaluar cuáles son siempre positivas y cuáles necesitan supervisión para que no producir resultados negativos.

Con sentido común, y sin pretender hacer lo que corresponde sólo a un profesional, armar terapias de integración sensorial caseras. Si tu hij@ está cómodo, el cocinar con otra persona puede ser la estimulación perfecta de todos los sentidos. Simple, barata, al alcance de todos. Cocinar es una habilidad para la vida que fomenta la confianza y la independencia. También, puede mejorar la comunicación. Seguir una receta enseña a leer, escuchar, practicar matemáticas y seguir secuencias. Por tanto, cocinar puede promover la integración sensorial y el enfoque.

Luego, consultar a un profesional de confianza. Nunca decidas intervenciones complejas o muy intensas por ti mismo. Recuerda que los años de estudio y de práctica son valiosos. Finalmente, por mucho que hayas leído, el profesional tiene más herramientas.

 

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